Rejane Modesto: “Estamos trabajando en un protocolo interno para combatir el machismo”

Rejane Modesto: “Estamos trabajando en un protocolo interno para combatir el machismo”

Por Alícia Oliver

Nacida en el estado de Pernambuco, en el nordeste de Brasil, estudió periodismo en la Universidad Católica de Pernambuco y trabajó, durante muchos años, en la televisión como productora de noticias. Con la llegada de Jair Messias Bolsonaro al poder, y tras recibir amenazas, decidió abandonar el país. En la actualidad, es la responsable de la Secretaría de Igualdad del Sindicato de Periodistas de Cataluña (SPC).

¿Cuál fue el detonante para abandonar el país?
Justo antes de que Bolsonaro ganara las elecciones, se produjo el asesinado de Marielle Franco, una conocida feminista, política y activista brasileña, defensora de los derechos humanos, y concretamente de los derechos de las mujeres negras en Brasil. Una mujer que se definía como feminista, negra e hija de la favela. Yo estaba trabajando en la cadena de televisión Bandeirantes, la tercera más grande del país, cuando nos llegó la noticia y pensamos que no podía ser cierto. Era impensable, a pesar de que vivíamos en un clima muy tenso, pero no nos lo podíamos creer. Antes también había pasado el impeachment de Dilma Roussef y la situación se estaba polarizando mucho. Tuve varias conversaciones con mi jefa y ella me alentó a marchar, el clima que se vivía entonces era totalmente irrespirable. Y así llegué aquí en 2019.

¿Cómo fue tu llegada?
Bueno, solo tenía el dato de una compañera que vivía en una población cercana a Barcelona. Y mi intención no era quedarme aquí, pensaba en ir a Portugal, a Italia o Alemania. Pero, poco a poco, fui conociendo a más compañeras de la comunidad brasileña y acabé quedándome.

Al poco de llegar me tocó vivir la pandemia y fue una época en la que me dediqué a hacer muchos cursos, sobre todo, de español y catalán.

Y cómo salida laboral ¿qué opciones tenías?
Evidentemente, trabajar como periodista y encima sin conocer el idioma, era imposible. Así que no me quedó otra que dedicarme, como tantas otras mujeres migrantes, al tema de los cuidados. Cuando llegué al país vine con una visa de turista, que me caducó rápido. La verdad es que ha sido difícil, pero tuve la suerte de ir a parar a un Grupo de Ayuda Mutua (GAM) de Cáritas, con personas que estaban viviendo mi misma situación. Una gran experiencia que están implementando en otros lugares.

Traté de regularizar mi situación, y lo había intentado con un abogado, pero no logré avanzar nada y después de pagarle, desapareció. Un amigo me dijo que pidiera una protección internacional, ya que estaba aquí a causa de las amenazas que había recibido. Y finalmente, pude acogerme a la última regularización y ahora, por fin, tengo un contrato. Estoy cuidando a la madre de una amiga brasileña que necesita una persona que hable portugués.

¿Y tú vinculación con el Sindicato de Periodistas de Catalunya (SPC)?
Bueno, aquí he hecho mucho voluntariado. Estuve colaborando con diversas entidades como el Festival Grec o la Asociación de Investigadores y Estudiantes de Brasil en Cataluña, donde estuve organizando debates, y poco a poco quise vincularme de nuevo con mi profesión.

En Pernambuco formé parte del sindicato de periodistas y estuve en la junta durante tres mandatos. Conseguimos grandes acuerdos como, por ejemplo, que nos pagaran el 100% de las horas extras, cosa que en otros estados brasileños no se había conseguido. Y desde entonces, las empresas periodísticas de Pernambuco tratan de revocarlo.

Poco tiempo después de llegar a Barcelona pasé por el Sindicato para informarme y ver la manera de seguir trabajando como periodista. Además, desde Brasil tenía el carnet de la Federación Internacional de Periodistas y quería saber cómo lo podía renovar. Ahora, tengo pendiente la convalidación de mi título universitario, pero pude sindicarme y en la última asamblea general del Sindicato de Periodistas de Cataluña, que se realizó en enero de este año, salí elegida como secretaria de Igualdad del SPC.

¿Qué trabajo realizáis desde la Secretaría de Igualdad del SPC?
En estos momentos, estamos trabajando en un protocolo interno para combatir el machismo. Estamos realizando una encuesta y los resultados los trasladaremos a la junta directiva y a representantes sindicales, delegados y personas afiliadas.

Y no es porque hayamos detectado ningún problema sobre el tema, pero siempre es mejor tener aprobado un protocolo de actuación por lo que pudiera pasar en un futuro. También queremos crear una especie de Espacio lila donde las afiliadas puedan hacernos llegar sus quejas y de forma anónima si lo desean. Me gustaría apuntar también que, en estos momentos, hay mayoría de mujeres en la junta directiva.

Personalmente y por todo mi trabajo en Brasil, estoy muy interesada en la Inteligencia Artificial, ya que mi país es como una especie de laboratorio en este tema. Piensa que, junto a Estados Unidos, son los dos países donde más internet se consume a nivel mundial. Uno de los proyectos que tenemos entre manos es como afecta en las personas mayores ya que son víctimas potenciales de estafas y fakenews.

¿Qué preocupaciones actuales tiene el Sindicato?
El periodismo en todo el mundo se enfrenta a una serie de obstáculos que ponen a prueba a los y las profesionales del sector. El asesinato de periodistas ha llegado a niveles impensables en los últimos tres años, especialmente causados por la guerra y el genocidio en Gaza.

Además, nos enfrentamos a la precariedad del trabajo periodístico, con bajos salarios. Según una encuesta publicada por la FESP – Federación Española de Sindicatos de Periodistas, el salario medio oscila entre 25.000 y 30.000 euros brutos al año.

Y como podemos garantizar derechos como la igualdad salarial, unos horarios de trabajo más justos para aquellas personas que trabajan en turnos dobles… Para combatir todo esto, necesitamos reforzar los sindicatos y las asociaciones profesionales. La lucha puede dar frutos. Pasa por una profesionalización de los periodistas, por el derecho a informar de forma independiente y libre de acoso sexual o misoginia, y por la regularización de las redes sociales.

Quisiera recordar que el lema del Congreso realizado en 2018 fue «Ni precariedad ni desinformación: rebelión y organización» y nos tenemos que dotar de un «periodigno», es decir, necesitamos un trabajo digno para un periodismo de calidad.

¿Echas de menos tu trabajo de periodista?
Algunas veces sí, pero luego me acuerdo de lo mal que lo pasé en los últimos años, y de las amenazas y violencias que recibí a causa de mi trabajo… Así que me consuelo con la labor que, de forma voluntaria, puedo aportar desde el Sindicato.

Sobre las elecciones generales en Brasil. ¿Cómo ves la situación desde aquí?
Si miras el continente americano y los países que tenemos alrededor… no apuntan nada bueno. Quedamos México, Brasil y Canadá fuera de las garras de la derecha y la ultraderecha.

Bolsonaro está en la cárcel, pero su hijo Flávio -que acumula muchas denuncias- es el principal rival del actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Y están haciendo una campaña muy grande contra Lula, ya que lo hacen responsable de que Bolsonaro esté en la cárcel.

Además, se espera una gran compra de votos con capital de Estados Unidos. Y hay que destacar, también, el papel que juegan las iglesias evangelistas y pentecostales, que están infiltrado a su gente en ámbitos sociales, sindicales, policiales y en otros estamentos. Y desde ahí, ayudan a conformar la opinión pública. Y hay que decir que estas iglesias también han llegado aquí.