Natàlia Abu-Sharar: “La limpieza étnica de Gaza es una continuación de la limpieza étnica de hace ochenta años”.

Natàlia Abu-Sharar: “La limpieza étnica de Gaza es una continuación de la limpieza étnica de hace ochenta años”.

Por Sonia Potoy y J. Palomés

Natàlia Abu-Sharar, presidenta de la Comunidad Palestina de Cataluña, es una activista palestina nacida en Barcelona, hija de la diáspora, que ha cambiado de número de teléfono varias veces por las amenazas e insultos que recibe. Según nos explica, “crecí escuchando a mis abuelos cómo los expulsaron de su casa, escuchando las tragedias de la Nakba”. El año 1948, 750.000 palestinos fueron expulsados de sus hogares por el ejército israelí y las milicias sionistas: la Nakba (El Desastre) es la expresión del dolor y el sufrimiento de un pueblo que se resiste al exterminio

¿Cuáles son los objetivos de la entidad que presides?
La Comunidad Palestina de Cataluña es una asociación de palestinos y palestinas de la diáspora. Trabajamos en dos frentes. Uno es cultural: organizamos encuentros de palestinos donde hablamos de nuestra tierra, hacemos debates y charlas sobre nuestra cultura, organizamos clases de árabe, de música y de dabke, que es nuestra danza tradicional… Es un lugar donde nos encontramos en familia y es muy importante para las nuevas generaciones, como la mía, para preservar nuestra cultura y nuestra identidad. Después existe la vertiente activista, donde pretendemos concienciar a la sociedad catalana sobre el genocidio que sufrimos desde hace ochenta años con charlas y coloquios para que Palestina no quede en el olvido. Queremos dar a conocer a la sociedad catalana nuestra cultura, dar a conocer qué es Palestina.

¿Cuántos palestinos de la diáspora hay en Cataluña?
En toda Cataluña, la diáspora palestina está formada por unas 3.000 personas, según nuestros datos, pero probablemente sean unos cuántos más. Hay palestinos de primera, segunda y tercera generación. Aquí, en Cataluña, muchos palestinos vinieron en los años sesenta y setenta a estudiar, muchos de ellos medicina, como es el caso de mi padre, por ejemplo, que vino después de la guerra del 67. En aquellos tiempos, si no volvías en un año a Palestina, las autoridades ocupantes te prohibían la entrada. Mi padre no pudo volver a Palestina hasta que no obtuvo la nacionalidad española y así pudo viajar para visitar a la familia. Y como él, muchos palestinos de la primera diáspora. La segunda generación de palestinos ya somos nacidos aquí y, actualmente, hay una tercera generación.

¿Hay una inmigración reciente palestina a partir de la guerra actual?
En estos últimos dos años se ha intensificado la llegada de palestinos de Cisjordania. Los de Gaza, obviamente, ahora ya no pueden salir… Durante los primeros meses del asedio, sí que tuvimos refugiados de Gaza que pudieron salir y vinieron a España donde tenían familiares o amigos. Pero últimamente muchos de los jóvenes de Cisjordania que han podido obtener un visado han viajado a Cataluña y han pedido asilo como refugiados. En estos dos años tenemos más de 200 palestinos que han llegado. Son muchos jóvenes, entre 20 y 30 años. Y estos son de los que nosotros tenemos constancia, porque seguramente serán muchos más.

¿Con qué dificultades se encuentran estos jóvenes que llegan ahora? ¿Cómo los podéis ayudar?
La Comunidad Palestina de Cataluña no tiene medios ni recursos ni dinero para ayudar a estas personas. Los asesoramos, intentamos buscar alojamientos, los acogemos provisionalmente pero no podemos hacer mucho más. Nosotros, como asociación, hemos pedido apoyo al Ayuntamiento, al gobierno, pero todavía no nos han contestado. Y las políticas migratorias y de refugio se han endurecido de un tiempo para acá… Ahora se les dan seis meses para aprender el idioma y después se tienen que buscar la vida. Se quedan en la calle. El tema de los refugiados en Cataluña es muy crítico y nosotros no sabemos qué hacer. Los acogemos provisionalmente en nuestras casas, pero, ¿y después?

¿Cuál es el destino prioritario de los refugiados palestinos?
Actualmente, mucha gente tiene España como destino prioritario. El Estado español, comparado con otros países, se ha posicionado claramente con Palestina y esto es lo que llega a Palestina. Quizás aquí nosotros somos más críticos, porque se puede actuar más e ir más allá de declaraciones y palabras, pero en Palestina se tiene muy, muy presente el posicionamiento español. De hecho, amigos y familiares míos de Palestina, cuando hablamos por teléfono, me dicen “¡Muchas gracias por lo que estáis haciendo!”. ¡Para ellos, ahora, el Estado español es el mejor país del mundo!

El Derecho al Retorno está amparado por el derecho internacional. ¿Hay esperanzas entre la diáspora de poder volver algún día a vuestra tierra?
Somos de seis a ocho millones de palestinos en la diáspora. Somos más los palestinos de la diáspora que los que viven allá… El Derecho al Retorno es nuestra primera reivindicación, es la razón de nuestra lucha, es una reivindicación que mantiene viva a la diáspora. Además, hay Resoluciones de las Naciones Unidas que avalan el retorno a nuestra tierra. Somos los únicos refugiados del mundo que se nos niega este derecho fundamental. Mis abuelos, por ejemplo, todavía conservan las llaves de la casa de la que fueron expulsados. Y como ellos, mucha gente mayor conserva las llaves de su casa como símbolo de esperanza.

Me has comentado que visitas a tu familia cuando es posible…
Muchos tenemos familiares en Palestina y esta situación, obviamente, la vivimos con mucha angustia e impotencia. Yo tenía cuatro primos segundos en Gaza que han sido asesinados… Soy ciudadana española y tengo el carné de Cisjordania por parte de mi madre. Puedo viajar a Palestina, pero solo se me permite viajar hasta ciertos puntos. Al final, la autoridad ocupante lo controlan todo, quién puede entrar o quienes pueden salir…
Cuando nos desplazamos por Cisjordania los palestinos tenemos que sufrir verdaderas humillaciones burocráticas. En mi caso, cuando he viajado, primero tengo que ir a Jordania y paso la frontera por este país. Las cuatro o cinco horas no te las quita nadie: interrogatorios, revisiones, papeleo… Y así cada quince o veinte kilómetros donde se encuentran los controles. Te puedes pasar doce horas o más antes de llegar a tu destino, mientras que un ciudadano israelí tarda una hora o menos para hacer el mismo recorrido.

¿Confiáis en este proceso de paz auspiciado por Estados Unidos?
La limpieza étnica es un plan colonial de ocupación. En Gaza, ahora que se habla de un plan de paz, todavía están ocupando un 53% del territorio. Pero la gente de Gaza no dejará su tierra y mientras, continúan los bombardeos, las detenciones y las violaciones de los Derechos Humanos constantes. En Cisjordania o en Jerusalén también se está viviendo actualmente la estrategia erradicadora. No se habla del plan sionista que consiste en dividir Cisjordania en dos mediante la expansión de los asentamientos. En Jerusalén quieren ampliar un asentamiento en doce kilómetros y así poder separar la zona norte de Cisjordania de la zona sur de Cisjordania, donde solo quedará Belén y Hebrón. No se habla de la expulsión de los habitantes de los campos de refugiados de Tulkarem y Jenín. No se habla de las actividades criminales de los colonos y de los continuos asesinatos y provocaciones contra los pobladores palestinos. Hay una destrucción sistemática de los olivos. Para nosotros los olivos son el símbolo de la resistencia, son nuestras raíces. Tampoco se habla de nuestros prisioneros y de las torturas y maltratos que han sufrido.

¿Cómo es posible que en Israel tanta gente (el 70%) dé por bueno todo lo que está haciendo el ejército israelí?
Hay un lavado de cerebro muy efectivo, muy poderoso. Hay mucha, mucha gente que cree que se tienen que expulsar todos los palestinos de Palestina, que esta tierra es suya y siempre lo ha sido. Es una sociedad, la israelí, muy militarizada. Los jóvenes, chicos y chicas, de dieciséis años están obligados a hacer el servicio militar y ya de jovencitos reciben el pertinente adoctrinamiento y lavado de cerebro. Y no se trata solo de Netanyahu. El sionismo alcanza todas las esferas y existe desde antes de la existencia de Israel en 1948. Al final, el sionismo es un proyecto colonial y por eso Israel actúa con toda la impunidad posible.
Yo he vivido, de muy pequeña, escuchando las tragedias de la Nakba. Escuchando a mis abuelos de cómo los expulsaron, de cómo lo vivieron. Y ahora, con esta tragedia en Gaza, parece que todo aquello que pasó hace ochenta años quede en el olvido y que todo se haya iniciado hace dos años con el 7 de octubre. La limpieza étnica de Gaza es una continuación de la limpieza étnica de hace ochenta años. Es un apartheid que han sufrido muchas generaciones de palestinos. Es una cosa que me desespera: el sionismo está vulnerando sistemáticamente los derechos humanos, está asesinando, está limpiando de palestinos su tierra y nadie hace nada. Y esta es mi responsabilidad como presidenta de la asociación: recordar constantemente las atrocidades que sufre mi pueblo y que no caiga en el olvido.

¿Consideráis eficaz el movimiento BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones)?
¡Y tanto! ¡El movimiento BDS acabó con el apartheid en Sudáfrica! El boicot y las desinversiones hacen que se corten las complicidades y se agoten los recursos de Israel para mantener el sionismo. Dejar de comprar determinado producto o no ir a determinado concierto por las vinculaciones con Israel puede parecer intrascendente o poca cosa, pero es muy importante si lo hacemos todos. De nada sirve declarar estar en contra del genocidio y a favor del pueblo palestino si después no se actúa en consecuencia. Por ejemplo, el año pasado, aquí en la Feria de Barcelona se invitó a una empresa de drones de Israel. Los mismos drones que matan a mi gente.

¿Qué presencia tiene el sionismo aquí en Cataluña?
Siempre se ha dicho que la derecha catalana está vinculada al sionismo. Nosotros, el 15 de mayo conmemoramos la Nakba (“El Desastre”). Pues siempre hemos escuchado políticos catalanes de la derecha felicitar a Israel por el cumpleaños de la creación de su Estado. Aquí hay también muchas empresas vinculadas al sionismo. El sionismo lo encontramos en todas partes. Es muy poderoso..