
Por Alícia Oliver
Satou Hydara es graduada en Derecho y Relaciones Laborales por la Universidad de Barcelona y profesional del ámbito de los Recursos Humanos. Actualmente trabaja en este sector y forma parte de la ONG Santa Perpètua Solidària, donde desempeña el cargo de vocal, participando activamente en la realización de diversos proyectos solidarios.
Nacida en Gambia, llegó a Cataluña siendo muy pequeña, y afirma que “he mantenido un fuerte vínculo con mis raíces y con las iniciativas que promueven la cooperación y el desarrollo entre comunidades”.
¿En qué se concreta ese “fuerte vínculo” con tus raíces en Gambia?
Mi vínculo con Gambia se mantiene vivo a través de mi familia, mis amigas y la comunidad de gambianos que formamos parte de la diáspora. También se refleja en la lengua y en la cultura que compartimos, desde la comida y la música hasta las celebraciones tradicionales y la forma en que nos apoyamos unos a otros. Siempre he sentido la necesidad de mantener esa conexión con mis orígenes, no solo desde lo emocional, sino también desde el compromiso. Por eso, participo activamente en iniciativas que fomentan el codesarrollo y la cooperación entre comunidades, impulsando proyectos que tienen un impacto real en Gambia, como el de la rehabilitación del centro materno infantil en Jalangbereh. Para mí, mantener el vínculo con mis raíces significa también contribuir al progreso y al bienestar de las personas que viven allí.
Eres vocal de la ONG Santa Perpètua Solidària (SPS), explícanos un poco en qué consiste tu trabajo.
Hace poco que formo parte de la asociación como vocal, pero llevo colaborando y trabajando con la entidad desde hace unos cinco años. Mi labor se centra en la elaboración, planificación y seguimiento de proyectos de cooperación. También participo en las reuniones del equipo, donde tomamos decisiones y proponemos nuevas iniciativas.
¿Qué te atrajo de esta entidad?
Empecé a colaborar con SPS a raíz de un proyecto que involucraba a mi pueblo en Gambia. Mis padres y la diáspora de personas originarias de Jalangbereh llevan más de veinte años colaborando y trabajando con la entidad, y fue así como me acerqué por primera vez. Lo que más me atrajo fue su manera de entender la cooperación, basada en el respeto, la participación y la reciprocidad. Santa Perpètua Solidària no trabaja “para” las comunidades, sino “con ellas”, y eso marca una diferencia enorme. Además, su enfoque humano y su compromiso con el codesarrollo me parecieron una oportunidad perfecta para unir mis dos mundos: el lugar donde nací y el lugar donde crecí.
SPS se enfoca en el modelo del Codesarrollo como una forma participativa con las personas migradas residentes en el municipio. Por tanto, entendemos que la aceptación y colaboración con esta nueva vecindad llegada a Santa Perpètua, debe de ser importante, ¿no? ¿De qué manera participan en las decisiones de la entidad?
Sí, es fundamental. Sin la comunidad migrante, ninguno de los proyectos funcionaría. Es como una rueda de madera: sin la sinergia y el equilibrio entre todas sus partes, pierde estabilidad y deja de girar. En SPS creemos firmemente que las personas migradas no solo deben ser beneficiarias de los proyectos, sino también protagonistas de ellos. Todas participamos activamente en las reuniones, aportando ideas, identificando necesidades y, sobre todo, compartiendo perspectivas sobre los contextos en los que trabajamos. Esa participación directa garantiza que los proyectos sean más coherentes, sostenibles en el tiempo y realmente alineados con las realidades locales.

Siguiendo con este modelo de codesarrollo, ¿piensas que es una buena manera de abordar la cooperación al desarrollo más allá de la cooperación tradicional?
Absolutamente. Desde que conozco la cooperación internacional en forma de codesarrollo, la forma tradicional de cooperación me parece bastante limitada y poco útil a largo plazo. El codesarrollo va más allá de la ayuda puntual: es una forma de construir puentes entre comunidades, de crear vínculos reales y de reconocer el papel activo de la diáspora en el desarrollo de sus países de origen. Este enfoque nos permite trabajar desde la igualdad, el conocimiento mutuo y el respeto, generando un impacto más duradero y humano.
El codesarrollo crea un impacto real sobre el terreno. Hace crecer a las comunidades de muchas formas: social, económica y culturalmente, y permite que los proyectos se repliquen de manera natural en distintas zonas del país. Pero, sobre todo, consigue que la gente local sienta los proyectos como algo propio, fruto también de su esfuerzo. Cuando se logra eso, cuando la comunidad se apropia del cambio y lo mantiene vivo, es cuando realmente se ha triunfado.
De los proyectos que realiza SPS, ¿de cuál de ellos te sientes más satisfecha?
Sin duda, del proyecto de construcción del centro materno infantil Tuntu Hydara, en el pueblo de Jalangbereh, Gambia. Es un proyecto muy especial para mí porque fue el primero en el que participé y mi verdadera entrada al mundo del codesarrollo. A través de él entendí y pude observar diferentes dinámicas, formas de trabajo y realidades tanto aquí como allí. Me di cuenta de que, a pesar de las barreras lingüísticas o culturales, cuando existe un objetivo común, las cosas pueden salir adelante con esfuerzo, compromiso y mucha voluntad.
Lo que más me enorgullece es cómo la comunidad se ha apropiado del proyecto. Porque no se trataba solo de construir un área materno-infantil, sino de algo mucho más profundo: crear un espacio seguro para las mujeres y los niños, un lugar donde ellas pudieran informarse, formarse y recibir acompañamiento sobre temas de salud reproductiva, maternidad y bienestar. Ver cómo el centro ha mejorado la atención sanitaria y la calidad de vida de tantas mujeres y familias es profundamente gratificante. Representa exactamente lo que, para mí, debe de ser la cooperación: un esfuerzo conjunto que nace del corazón y se traduce en resultados reales.