Victoria Tissot: “Conozco a refugiadas que vuelven a Ucrania porque en Cataluña no hay programas de integración profesional”

Victoria Tissot: “Conozco a refugiadas que vuelven a Ucrania porque en Cataluña no hay programas de integración profesional”

Por Victoria Hita

Nació en Talsi (Letonia) en 1974 y ha vivido en once países de todo el mundo: Singapur, Vietnam, Líbano, Canadá y, sobre todo, en países europeos. En Ucrania trabajó en televisión y producción de cine. En Francia, en el sector privado de marcas de lujo. Victoria Tissot cursó estudios universitarios de Humanidades y reside en Cataluña desde el inicio de la guerra. Como gestora cultural hace cuatro años impulsó una entidad que preside, Ambaixada de les Arts (Embajada de las Artes) para proyectar el trabajo de mujeres ucranianas cantantes, fotógrafas, artistas digitales, directoras de escena teatral…

¿Cómo surge la asociación, sin ánimo de lucro, Ambaixada de les Arts?
Tengo una mentalidad de productora, de partir y crear desde cero… En 2022, con unas amigas, llamamos a las puertas de todos los museos de Barcelona porque pensamos que las artistas no tienen nacionalidad y, en lugar de tener embajadas políticas, deberíamos tener embajadas del arte. El MNAC [Museo Nacional de Arte Contemporáneo] se interesa por nuestra propuesta de difundir el trabajo de artistas que continuaban creando en un país en guerra. Durante seis meses el museo muestra el proyecto VESNA , que significa primavera, un canto a la esperanza.

Fuiste comisaria de la exposición.
Sí, y organizamos muchas actividades: conciertos de música ucraniana, tardes de poesía, conferencias, talleres divulgativos para escuelas… A estos últimos asistieron unos 400 estudiantes y les explicamos qué significa simbólicamente la mochila cultural de una persona refugiada.

Interesante…
El director artístico del MNAC nos comentó que la cultura ucraniana es muy desconocida aquí y nos animó a crear una asociación para divulgar esta realidad. Nos cedió una sala, que se convierte en la sede de la cultura ucraniana en Cataluña. Se expusieron trabajos de seis creadoras y artistas contemporáneas, y fotografías de obras de la artista Maria Primachenko (1909-1997), muy querida y reconocida en nuestro país. Hubo muchas actividades paralelas a la exposición y muchos ucranianos participaron de ellas porque recordemos que la Cruz Roja recibía en los espacios de Fira Barcelona a las personas refugiadas que necesitaban obtener protección internacional y la gente iba al museo porque estaba muy cerca.

La entidad desea dar a conocer la cultura ucraniana y ¿qué más?
Otros objetivos son crear puentes con la cultura catalana y ayudar a artistas a difundir su obra. Nuestra asociación tiene un carácter muy creativo y positivo. Hemos colaborado con el PEN (Poetas, ensayistas, novelistas) y con escritores como Carles Torner, autor del libro Ucraïna, mon amour (Empúries, 2023). Cataluña es un país formidable, tiene mar, montaña, paisajes espectaculares y todo esto también lo queremos enseñar a la gente ucraniana.

¿Cuál es el balance del trabajo realizado hasta ahora?
En cuatro años hemos organizado más de 120 actividades y no hemos recibido ninguna subvención. Hemos celebrado 40 cinefórums y no solo nos movemos en Barcelona. Hemos ido a ciudades tan dispares como Olot, Lleida, Reus, Igualada, Tarragona y también Madrid. Las personas que trabajamos lo hacemos de manera voluntaria y siempre buscamos salas de exposiciones gratuitas o con un coste muy bajo.

¿Por qué no recibís ninguna subvención?
Al principio, el ICUB [Instituto de Cultura de Barcelona], del Ayuntamiento de Barcelona, mostró interés, pero de momento no hemos recibido ningún apoyo económico. Pensábamos que podríamos obtener becas para que las artistas continuasen creando, pero no ha sido así. Y de la Generalitat tampoco hemos recibido subvenciones.

La cónsul general de Ucrania en Barcelona, Olena Trónina, os ha enviado este verano una carta de agradecimiento por el apoyo que hacéis a la cultura ucraniana. ¿Qué significa este documento?
Es una buena noticia porque quiere decir que hay un interés por lo que hacemos. Hay que tener en cuenta que nosotros representamos al país en su apartado cultural. En este sentido, por ejemplo, el pasado 24 de agosto, día en que se celebra la independencia del país, organizamos un acto institucional al lado de la Fuente Mágica de Montjuïc. Desplegamos una bandera de cien metros y asistió la cónsul, entre otras autoridades. Las fuentes se iluminaron con los colores azul y amarillo. La Torre Glorias también se iluminó, durante la misma tarde, con los colores de la bandera.

La población de Ucrania era de 42 millones de habitantes antes de 2022. Entre ocho y doce millones de personas, según diferentes informes, viven refugiadas. En el estado español residen casi 350.000; en Cataluña, unas 80.000 personas (datos de marzo de 2026). ¿Cómo se vive el exilio?
Se vive con mucha preocupación, porque la gente que se ha quedado allí está padeciendo mucho. Rusia está intentando eliminar la identidad y ataca iglesias, escuelas, bibliotecas, estudios de cine, museos e, incluso, editoriales. Después, hay que seguir, levantarse cada día y ver las pequeñas cosas de la vida, el apoyo emocional entre la gente. Por eso hacemos actividades aquí, para que sepan que no nos olvidamos de ellos, que pensamos y les recordamos. Cada mes intentamos organizar alguna actividad.

En tu caso, como mujer y exiliada, ¿qué ha sido lo más difícil para adaptarse a una nueva realidad, lejos de los orígenes?
La parte profesional. Las empresas ven la palabra refugiada y piensan en una persona iletrada y te llegan propuestas de limpiar casas, cuidar a gente mayor, trabajar en tiendas de ropa o de camarera. Yo tengo estudios universitarios de Humanidades y una larga experiencia profesional, hablo correctamente muchos idiomas y no encuentro un trabajo acorde a mi trayectoria y formación.

¿Qué ha pasado con aquel espíritu solidario y de acogida del inicio de la guerra?
La población catalana recibió a las familias en su casa, reaccionó muy bien, les abrieron el corazón, compartieron lo que tenían y les estamos muy agradecidos, pero aquí no hay ayudas de los gobiernos para afrontar los gastos básicos como sí pasa en Francia y Alemania. Aquí tienes que pagar un alquiler de 1.000 euros cuando tal vez ganas 1.100 euros. Los ucranianos somos gente muy trabajadora, pero a los artistas les cuesta mucho abrirse un camino y también cuesta mucho vender obras de arte.

¿Cómo ves el futuro de las personas que no encuentran trabajo?
Conozco refugiadas que vuelven a Ucrania porque en Cataluña no hay programas de integración profesional. Te hablo de mis artistas, las de la asociación. Tampoco hay proyectos europeos ni del gobierno en Madrid ni locales. Las mujeres somos muy luchadoras, somos capaces de formar un equipo incansable y, al mismo tiempo, somos muy vulnerables.

¿El proceso de regularización extraordinaria de 2026 os ha beneficiado de alguna manera?
En nuestro caso, cuando llegamos recibimos un estatus de protección temporal que otorga directamente un permiso de trabajo. Esto ha motivado mucha polémica, porque lo habitual es tener que esperar seis meses para obtenerlo. La normativa fue decidida por la Comunidad Europea en Bruselas y se ha ido prorrogando. Ahora lo está hasta 2029.

¿Y la guerra? ¿Hasta cuándo durará? Rusia continúa lanzando drones sobre edificios civiles…
Dicen que en los últimos meses se han lanzado más misiles que en los tres años anteriores. Es un conflicto largo, me gustaría poder afirmar que Ucrania ganará, pero la realidad es que no sabemos qué pasará.