
Por Esther Mira
De una inquietud compartida entre personas que aman la literatura y que tienen origen y familia migrante y racializada nació Jande. Este proyecto editorial se esbozaba en el trabajo de final de máster de Aissata M’Ballo, pero en el encuentro con Diana Rahmouni Audenis, que también tenía un proyecto de literatura no-occidental, la idea arraigó con fuerza: «fue un acierto porque a nivel humano hemos conectado muchísimo y un proyecto como este no queremos ni imaginarnos cómo sería llevarlo una de las dos sola», aseguran.
¿Cómo siguió este proceso de gestación?
Ha sido un proceso largo e intenso; cuadrar tesorería, campaña de micromecenazgo con Goteo, conseguir un socio colaborador que aportara la financiación que faltaba, mucho trabajo de comunicación, hablar con autores y pulir los manuscritos, trabajar la constitución de la cooperativa con la ayuda del Ateneo Cooperativo del Maresme… En total han sido dos años de trabajo entre bambalinas hasta poder publicar el primer libro, Madres Migrantes, de Fátima Saheb, en enero de 2025.
¿Cómo era el espacio editorial que tenían hasta ahora las voces racializadas y migrantes en Cataluña y en España? o dicho de otro modo, ¿qué ventana ha abierto Jande?
Hay editoriales independientes en catalán que hace tiempo que se esfuerzan para ofrecer diversidad de lecturas, pero es una parte más de todo lo que publican. Somos la primera editorial catalana que pone en el centro de su estrategia e interés las voces de origen migrante y racializado, es decir, impulsar dentro del sector editorial en catalán el talento de escritores y escritoras de nuestro territorio que tienen un bagaje migrante o que son racializadas y que no se han sentido interpeladas por otros proyectos editoriales o por la industria literaria en catalán. Además, las dos editoras compartimos estos orígenes diversos y reivindicamos la necesidad del panorama cultural catalán de abrirse a personas con una identidad compleja. Formamos parte del deseo de encontrar cada vez más editoras, correctoras, traductoras, maquetadores que se salen de la lista de apellidos habituales.
En catalán existen proyectos como Éter o Karwan que también cuentan con un equipo de origen migrante detrás, pero en ambos casos se centran en una literatura muy concreta, que a menudo se especializa en una geografía u origen específico. En este sentido, nosotras justamente lo que buscamos es ensanchar el horizonte y por eso decimos que publicamos autores y autoras racializadas, sin especificar el lugar concreto de origen: no nos centramos en un continente, sino que reivindicamos las voces de origen africano, asiático, árabe… y también incluir en la conversación los hijos e hijas de la migración, como nosotras.
¿Cuáles diríais que son los pilares de vuestro proyecto editorial?
En primer lugar, visibilizar las voces de origen migrante y/o racializadas de aquí, también llevar diversidad de traducciones al catalán y, a la vez, remarcar que los escritores y escritoras racializadas pueden escribir sobre muchos temas, no solo sobre antirracismo o sobre migración. En segundo lugar, hacerlo desde la calidad literaria, con ediciones cuidadas y traducciones y correcciones cuidadosas que pongan en valor el contenido y la forma, es decir, teniendo en cuenta también el libro como objeto. En tercer lugar, acompañar este talento que ya existe en nuestro territorio durante todo el proceso de edición y que no se quede solo en la anécdota. Finalmente, hacerlo desde un modelo de economía social y solidaria, en forma de cooperativa, y potenciar que las personas que creen en nuestro proyecto puedan subscribirse y tener un retorno más próximo del trabajo que hacemos.
¿Por qué es importante un proyecto como el vuestro en este momento actual?
Estamos en un momento donde los discursos de odio se esparcen de forma inmune, peligrosa y descontrolada. Un discurso que deshumaniza completamente a las personas migrantes, a la vez que las situaciones de racismo se niegan en muchos espacios. Falta mucha concienciación y recursos, y creemos que dar nuestro pequeño altavoz cultural a estos autores y autoras es importantísimo y necesario para que se las considere como agentes legítimos de la cultura catalana. Desinfantilizar, escuchar a las personas que tienen estas experiencias e historias de opresión detrás, y, a la vez, reconocer y reivindicar que no siempre hace falta que nos hablen solo sobre racismo, que también pueden generar ficción fantástica, no-ficción divulgativa, pero que no toda su creación literaria tiene que ir sobre el racismo o la migración.
Madres migrantes ha sido vuestro primer libro. ¿Qué representa para vosotras?
Es muy simbólico porque Fátima Saheb es una persona que conoce Jande desde el principio, es de nuestra generación y es una autora local, que es una de las cosas que queremos potenciar. A nivel de contenido, su libro conecta con muchas fibras personales que al final son las que nos han llevado a crear un proyecto como éste. Somos una generación que ya ha tenido la posibilidad de acceder a una formación y a un contenido que las generaciones de nuestros padres en muchas ocasiones no tuvieron, y publicar este homenaje tan contundente ha sido el mejor pistoletazo de salida. Además, Madres Migrantes tiene este punto universal que tanto defendemos, llega a todo el mundo vengas de donde vengas, y nosotras tres hemos sido testigos: una tiene familia de Marruecos, la otra de Senegal y la otra de Siria. También ha conectado mucho con el público que ha venido a los recitales; es un libro de historias compartidas.
¿Cómo os habéis sentido acogidas por el mundo editorial/cultural?
Hemos hecho mucha piña con librerías, editoriales independientes y periodistas culturales. En general, hemos encontrado una buena acogida y la voluntad de reconocer que nuestro trabajo es necesario. De hecho, desde el principio nos hemos asociado con Leer en Catalán para poder intercambiar y acompañarnos de profesionales que respetamos y que hacen muy buen trabajo. Ahora falta que, una vez pasada la novedad, sigamos formando parte de la noticia cultural y crucemos los dedos para que las librerías sigan mostrando interés en nuestro proyecto y que nos sigan cuidando, que de momento parece que sí.
¿Cuáles son los retos de futuro y también las ilusiones que visualizáis?
Los retos que dan miedo son, sobre todo, económicos. Esto nos parece que es compartido con todas las editoriales independientes. Montar una editorial y mantenerla a flote es todo un reto porque tienes que avanzar muchos pagos y, en cambio, tardas muchos meses en cobrar las ventas que consigues hacer. De todos modos, confiamos en medir bien los pasos que hacemos y en que todo salga bien. Por otro lado, trabajamos para estar a la altura de las circunstancias y poder mantener esta energía que estamos destinando en los libros que publicamos, porque esto es la base del proyecto: nuestra ilusión, que las personas a quienes les gusta leer tengan a Jande en su pensamiento y que confíen en encontrar una buena lectura entre las opciones que publicamos. Y, juntas, contribuir a aumentar la diversidad de voces del circuito literario en catalán.