
Por Julia López Tremols
Juana Julia Choque es boliviana, psicóloga, coach y escritora. Reside en nuestro país desde hace ocho años y aporta casi tres décadas de experiencia profesional como terapeuta, ya que desarrolló un gran trabajo durante muchos años. Aun así, la situación social y política de su entorno la obligó a emigrar, junto con su marido y su hijo.
A lo largo de su trayectoria ha ejercido como voluntaria en el ámbito social y se ha dedicado al acompañamiento de personas en situación de vulnerabilidad, especialmente mujeres, niños, adolescentes y personas mayores. Su tarea se centra en la promoción de la igualdad de oportunidades, la inclusión social y el fortalecimiento de la resiliencia. Actualmente es la secretaria interina de la Plataforma Intercultural Convivim, de San Martí.
Tal como explica en El camino de la resiliencia, el primer libro que ha publicado a principios de este año, su historia personal y profesional está profundamente marcada por la superación de numerosos desafíos. Desde una infancia, marcada por la pobreza en su Cochabamba natal, hasta su experiencia como mujer migrante, ha sabido convertir cada dificultad en una oportunidad de aprendizaje, investigación y compromiso con la transformación social al servicio de los demás.
Choque conoce de primera mano el poder de la resiliencia y la importancia de fortalecer la capacidad en la infancia y la adolescencia para afrontar las dificultades con esperanza en su nuevo país, a la vez que refuerzan la autoestima y la confianza en las propias capacidades. En este ensayo de divulgación psicológica profundiza en el concepto de la resiliencia socio-emocional de género híbrido, una propuesta que combina la experiencia personal con los fundamentos teóricos y el análisis sociocultural, ofreciendo una mirada innovadora sobre los procesos de adaptación, superación y crecimiento personal.
¿Qué edad tenías cuando llegaste a Barcelona? Explícanos las dificultades que te encontraste para poder establecerte en la ciudad.
Llegué a Barcelona a los 44 años, junto con mi marido y nuestro hijo pequeño, que entonces tenía cuatro años. Los dos primeros años fueron especialmente complejos, puesto que viví un proceso de luto migratorio que, al principio, no supe identificar.
Durante aquel periodo tuve que ser intervenida quirúrgicamente de urgencia en tres ocasiones, una situación que afectó tanto mi estabilidad laboral como emocional. Llegué a sufrir una depresión importante y decidí buscar apoyo psicológico. Gracias al acompañamiento profesional comprendí que estaba atravesando un proceso de adaptación migratoria.
A partir de aquel momento empecé a investigar, leer y profundizar en el luto migratorio, una experiencia que más adelante convertí en una de las principales líneas de trabajo de mi voluntariado y de mi tarea como técnica de acogida.

¿Has conseguido ser reconocida profesionalmente como psicóloga en la especialidad que desarrollas?
Tengo que reconocer que no ha sido fácil conseguir el reconocimiento profesional, a pesar de mi experiencia en el acompañamiento de mujeres migrantes durante sus procesos de adaptación, luto migratorio y fortalecimiento de la resiliencia.
Nunca permití que mi situación personal limitara mis objetivos. Empecé como voluntaria en Cáritas y a colaborar con el Plan Comunitario de la Sagrada Familia, dos espacios que me permitieron integrarme, ampliar mi red de contactos y continuar desarrollando mi vocación de servicio. También me inscribí a cursos de catalán, una lengua que me gusta y que valoro profundamente, un aprendizaje que ha sido una experiencia muy enriquecedora.
La incorporación al Colegio Oficial de Psicología de Cataluña me ha permitido consolidar el proyecto de ejercer como profesional autónoma y ofrecer servicios especializados de prevención, acompañamiento y orientación psicológica, especialmente dirigidos a mujeres migrantes y personas que atraviesan procesos de cambio y adaptación.
Supongo que tu publicación se dirige a todo tipo de público, pero sobre todo es un manual de referencia para familias, profesionales e instituciones, ¿verdad?
Es mi primera publicación y se dirige tanto a las personas migrantes y refugiadas que se pueden sentir identificadas con mi experiencia, así como a profesionales de la educación, la psicología y la salud. El libro ofrece herramientas para comprender y fortalecer la resiliencia durante la infancia y la adolescencia, especialmente en contextos de adversidad.
Mi voluntad es que pueda convertirse en un recurso útil tanto para las personas que viven procesos de cambio o migración como para los y las profesionales que las acompañan. A partir de la experiencia personal, los fundamentos teóricos y la práctica profesional, el libro invita a reflexionar sobre la importancia de la resiliencia como herramienta para afrontar las dificultades y transformarlas en oportunidades de crecimiento.
Su elaboración ha sido el resultado de varios años de reflexión, investigación y experiencia profesional. Durante los cuales revisé bibliografía especializada y contextualicé experiencias que se recogen en relación con las realidades que también viven hoy en día muchas familias, personas migrantes y refugiadas en España.
Tu infancia fue muy dura y el relato de las dificultades que tuviste que afrontar para sobrevivir en el día a día conmueve profundamente. ¿Sigues manteniendo una buena relación con tu familia en Bolivia?
Mi infancia estuvo marcada por experiencias muy difíciles que influyeron profundamente en mi desarrollo personal. Pero con el paso del tiempo, he aprendido a dar un nuevo significado a estas vivencias y a transformarlas en una fuente de aprendizaje y de crecimiento personal.
Una de las principales motivaciones que me llevaron a escribir este libro fue demostrar que es posible reconstruirse emocionalmente y encontrar sentido incluso en las experiencias más adversas. Creo que la resiliencia no consiste en olvidar el pasado, sino en integrarlo, comprenderlo y convertirlo en una fuerza que nos permita continuar avanzando.
Mantengo una relación muy estrecha con mi familia en Cochabamba y conservo un profundo afecto por mis raíces. Desgraciadamente, desde que emigré a España todavía no he podido volver a mi país. Uno de los principales motivos ha sido la complejidad de los trámites administrativos relacionados con la situación legal de mi hijo. Ahora tiene 12 años, está escolarizado y no se siente discriminado. Aun así, hemos tardado mucho para conseguir su regularización. En su expediente todavía falta completar algunos trámites administrativos.
Como madre, esta situación ha sido especialmente difícil y, en algunos momentos, me ha generado un profundo sentimiento de impotencia. Continúo echando de menos mi país, mantengo contacto constante con mi familia y conservo la ilusión de poder volver algún día para reencontrarnos con nuestros seres queridos. Es un sueño que esperamos poder hacer realidad cuando las circunstancias lo permitan.

¿Cómo ha sido tu experiencia profesional en Barcelona? ¿Consideras que tu trayectoria laboral anterior como psicóloga no ha sido reconocida?
Cursé estudios de Psicología en Bolivia. Siempre he sentido un profundo compromiso con mi país y tuve la oportunidad de desarrollar una trayectoria profesional importante antes de venir aquí. Aun así, considero que el conocimiento y la experiencia aportan valor en cualquier contexto.
En general, mi experiencia en Barcelona ha estado positiva y he recibido apoyo y trato respetuoso por parte de muchas personas e instituciones. Sin embargo, en momentos puntuales también he percibido situaciones de prejuicio, discriminación y trato desigual. He vivido experiencias dolorosas en el transporte público, también en el ámbito laboral y en algunos servicios administrativos, donde me he sentido etiquetada por mi origen y he recibido un trato menos equitativo. En algunos casos, esto se ha traducido en comentarios o actitudes que reflejaban estereotipos y prejuicios. A pesar de estas experiencias, continúo convencida que la convivencia intercultural, el respeto mutuo y la igualdad de oportunidades son valores esenciales para construir una sociedad más justa, inclusiva y cohesionada.
¿Te ha ayudado a integrarte mejor tu labor solidaria en Sant Martí? ¿Cómo valoras, la tarea que desarrolla esta entidad multicultural en el distrito?
Colaboro con Convivim desde hace años y, actualmente, también ejerzo la secretaría. Desde mi experiencia, considero que es un grupo comunitario de gran valor para el distrito de San Martí de Barcelona. Su tarea se centra en la promoción de la convivencia intercultural, la participación ciudadana y la inclusión social, generando espacios de encuentro y de diálogo entre personas de diferentes orígenes y realidades. Creo que el trabajo que lleva a cabo tiene un impacto muy positivo en la cohesión del tejido comunitario, favorece una convivencia más respetuosa y solidaria. A la vez, contribuye al bienestar emocional y a la salud comunitaria de los vecinos y vecinas del barrio, fomentando los vínculos sociales, el apoyo mutuo y el sentimiento de pertenencia en una comunidad abierta e inclusiva.
Es una entidad que no solo desarrolla su actividad en la ciudad, sino que también participa en iniciativas y colabora en actividades organizadas por otros distritos y municipios. Participamos muchas mujeres que nos hemos convertido en agentes activos en la integración y en la construcción de una sociedad más inclusiva.
¿Qué les aconsejarías a las mujeres migrantes, para que se sientan integradas en nuestra sociedad y puedan ayudar a sus familias, especialmente a sus hijas e hijos, a sentirse ciudadanas y ciudadanos de pleno derecho?
Que no renuncien nunca a su identidad ni a sus sueños. Integrarse no significa perder las raíces, sino construir puentes entre la cultura de origen y la cultura de acogida, enriqueciéndolas mutuamente.
Es fundamental cuidar la salud emocional, aprender la lengua, participar activamente en la vida comunitaria, crear redes de apoyo y confiar en las propias capacidades. También es importante transmitir a su descendencia el valor de sus raíces y, a la vez, ayudarlos a sentirse parte de la sociedad donde viven, para que crezcan con autoestima, seguridad e igualdad de oportunidades. Cuando una mujer fortalece su bienestar emocional, también transmite seguridad a sus hijos e hijas, favoreciendo la integración, la autoestima y el desarrollo personal.
Es importante no afrontar las dificultades en soledad. Buscar apoyo profesional o dirigirse a entidades sociales para preservar el bienestar emocional. La integración se construye con acompañamiento, vínculos saludables, apoyo mutuo y la implicación de todo el mundo.

Para acabar, ¿quieres añadir alguna reflexión o experiencia personal que te gustaría compartir con las personas que te leen?
Si tuviera que transmitir una reflexión final, diría que la resiliencia no es una calidad innata, sino una capacidad que se puede desarrollar y fortalecer a lo largo de toda la vida. Mi propia historia me ha enseñado que, incluso en los momentos más difíciles, siempre es posible crecer, aprender y transformar el dolor en una oportunidad para ayudar a los demás.
Me gustaría que las personas que lean mi libro entendieran que nadie está solo ante las dificultades. Todos podemos encontrar apoyo, reconstruirnos y empezar de nuevo. Con esperanza, perseverancia y una red de personas que nos acompañen, es posible convertir la adversidad en una fuerza transformadora.
Este es, en definitiva, el mensaje que he querido transmitir con El camino de la resiliencia: que siempre hay caminos para avanzar y que cada experiencia, por difícil que sea, puede acontecer una oportunidad para crecer, recuperar la confianza y contribuir a construir una sociedad más humana, inclusiva y solidaria.
Como su primera publicación ha sido muy bien recibida, Juana Julia Choque se ha propuesto seguir publicando. Está a punto de sacar dos cuentos infantiles y prepara un nuevo libro. Para ella, cada proyecto es una forma de transformar la experiencia en conocimiento y en acompañamiento, con el propósito de aportar a una sociedad más humana.