
Por Drina Ergueta
Es mexicana, pero también se siente catalana. Las horas del día son pocas para su intensa actividad y empeño centrados en la gestión y promoción cultural mediante la Asociación Cultural BiblioMusiCineteca, en el barrio del Poble-sec de Barcelona, desde donde despliega una cantidad de proyectos para dar visibilidad al trabajo artístico de cientos de personas que no siempre encuentran canales para dar a conocer su obra. Para esta entrevista, nos ha recibido sonriente y con el entusiasmo que la caracteriza.
Dime, ¿quién es Sonia García?
¡Uy, qué difícil! ¿No? Ja, ja, ja. Pues, a veces me lo pregunto yo misma, porque después de todos estos años, como no soy de aquí ni de allá, o sea, soy de aquí, pero yo no era de aquí me cuesta trabajo decir exactamente quién soy, pero a lo mejor sí que sé qué soy.
¿Entonces, qué eres?
Durante estos 23 años viviendo en Barcelona, he trabajado como redactora en El Periódico de Catalunya. He dejado el diarismo, porque el periodismo, dicen, no se deja nunca. Soy gestora de la Asociación Cultural BiblioMusiCineteca. Desde el 2014 me he concentrado en la asociación. Eso me ha definido de alguna manera, no porque yo sea solo eso, sino porque me ha permitido desarrollarme en el área de la gestoría cultural. Me ha permitido hacer de puente entre diferentes culturas, no solo la mexicana, de donde provengo, sino entre diferentes culturas del mundo, especialmente la iberoamericana o latinoamericana.
Pero, además, en tu actividad, te centras mucho en las mujeres ¿verdad?
Incluso antes de dar el paso de gestionar la asociación, yo tenía una dedicación, una búsqueda de crear redes de apoyo con las mujeres, con las periodistas, con las asociaciones, con lo cultural, con colectivos en los que he creído que podía aportar algo. Comencé a ir a más actividades de manera presencial, impulsando la asociación. Organicé exposiciones, mejoramos la infraestructura, nos relacionamos con más gente, más artistas, realizamos más actividades. Abrimos la puerta a más propuestas.
Cuéntame sobre las actividades de la asociación, su evolución en estos años.
Ahora, haciendo memoria de las actividades, veo que hasta hemos sido un refugio para muchas personas relacionadas con la cultura. Por ejemplo, cuando reviso la memoria de la asociación, encuentro que hemos trabajado con personas que necesitaban escapar de la violencia que se vive en Guerrero, en México: Hemos colaborado con el Centro Cultural El Tecolote. A través de la Fundación Arte contra Violencia hemos ayudado a traer a gente que venía para hacer una estancia de estudio y llegaban a una ciudad de paz y tranquilidad, durante un mes o dos y hasta un año. Pero nuestra actividad principal se ha centrado en lo cultural, en potenciar el trabajo de artistas iberoamericanos que visitan esta ciudad o viven aquí.
Hemos organizado muchísimas exposiciones, conciertos, presentaciones de libros, proyecciones de películas en estos 16 años. Tenemos una memoria tremenda de actividades y relaciones con cientos de artistas mexicanos y mexicanas que han pasado por aquí para exponer su talento y su arte. Hay también mucha relación con diferentes países.

Esta intensa actividad, ¿qué ha representado para ti?
Todo esto a mí me ha hecho aprender mucho, me ha dado una vida diferente, me ha afincado en Barcelona y me ha abierto al mundo. Creo que logré el propósito que desde el principio de mi vida profesional me había planteado: hacer aquí una especie de “embajada” mexicana y también llevarme el mundo a México. Y a México me lo he traído a Barcelona, donde pude cumplir ese sueño.
Embajadora, además, eres escritora.
Sí, una embajadora cultural. No quiero que suene pretencioso, pero todos los que nos dedicamos a este tipo de actividades de alguna manera lo somos. Sí soy escritora, esa es otra de las vertientes que he ido desarrollando paralelamente a la evolución de la asociación. Yo pensé en dedicarme a escribir cuando dejé el periódico. Había estudiado un máster de Comunicación y Periodismo, porque no llegué a titularme en el doctorado por el trabajo y cuidado de mi hija, la casa y la pareja, luego entré a la carrera de Psicología y antes de dejar el periódico estudié Filología, entonces todo eso lo volqué, cuando salí del periódico, en escribir.
Escribí un libro de poesías, ya tenía mucho material, pero no había dedicado el tiempo necesario. En 2014 me propuse escribir y terminé un poemario que me ha proporcionado muchas satisfacciones. “Sueño con serpientes” ha sido una experiencia super linda. Primero se publicó en Italia en 2018, y luego aquí, ya con ilustraciones de dos artistas mexicanas que me dedicaron sus obras: Martha Castellanos y Mayra Lagunes. Terminé ese poemario y pensé que mi etapa de serpientes se acababa, pero no fue así, sigue.
El mezclar los sueños, las serpientes y la poesía es muy original
Es una cuestión muy mexicana. Aunque las serpientes están en varias culturas, yo sigo con el pensamiento, con los sueños en torno a las serpientes y me doy cuenta que las serpientes me anidan y yo anido a las serpientes, como lo digo en el libro, aunque me dan terror.
Hace poco publicaste otro libro
Sí, se llama “Diosas, creadoras del universo”. Ese libro tiene una historia muy particular porque lo he presentado en muchos lugares y siempre surgen repercusiones. Primero en México, que es muy grande, y me han invitado en diferentes ciudades o instituciones. Luego en Europa y pronto iré a Nueva York.

Háblame de este libro
Es un libro que reivindica a las diosas prehispánicas de mi país. He buscado retomar las características de poder natural de las diosas prehispánicas mexicanas que fueron perdiendo lugar con la llegada del cristianismo, relacionadas con la serpiente y vinculadas a mi vida para, de alguna manera, encontrar mi propia divinidad y devolver el poder a las mujeres de mi vida. Es un poemario, no un libro de historia y me atrevo a transgredir algunos nombres como el de Quetzalcóatl, la Serpiente Emplumada, una figura muy importante en nuestro imaginario mesoamericano.
De este libro surgió casi sin querer, otro proyecto. Conversando con una de mis amigas y colaboradoras, Kel Kamoezze, decidimos encontrar a las diosas en esta ciudad y comenzamos a pensar en gente que conocemos, algunas amistades, otras que descubrimos. Así, logramos realizar una muestra de retratos de mujeres que manifiestan su divinidad de diferentes maneras. Nos ha servido para crear nuevos proyectos y continuamos trabajando con la finalidad de cambiar el relato que existe de las migrantes, las nuevas diosas de la actualidad.
La idea es seguir retratando a estas mujeres y que ellas se conviertan en una muestra viva, una obra de arte viva que pueda dialogar con el público que nos vea. Que tú, como migranta, digas: “Yo soy esta y hago esto, estoy plena, estoy integrada a esta ciudad y muestren su plenitud a través de su talento y su creatividad”.
Tú me preguntaste quién soy, pues te digo: soy una mexicana más, pero también soy una catalana más y una mujer que busca ir siempre más allá de sus propias fronteras o límites sociales.
Una catalana mexicana con muchas actividades, muchas horas
La verdad es que sí. En el camino he escrito algunos trabajos por encargo, biografías de personas de México y eso me dio la pauta para comenzar a brindar servicios editoriales, pero este año he ido más allá, primero porque he participado en las ferias del libro en Frankfurt, en Guadalajara, en diferentes ciudades mexicanas, en Buenos Aires, en diferentes espacios. Entonces decidí convertirnos en empresa y en enero creamos una S.L. O sea que ahora soy aún más emprendedora, aunque eso me hace pagar más impuestos jajaja. Hemos fundado BMC Edicions, una editorial que promueve la obra escrita por mujeres, principalmente.
¿Cómo opera la asociación? Tiene financiamiento, es autogestionada…
Es una entidad independiente, que nace a partir de la aportación de diferentes socios y socias, que unas aportamos esfuerzo y trabajo y otros patrocinios. Debo agradecer principalmente a mi compañero, Ferrán Baile, porque los locales son propios y eso nos permite seguir, ya que si pagáramos alquiler no podríamos. El problema de muchas entidades es que no tienen donde trabajar, porque ganas sobran, pero los locales y los alquileres son muy caros. Nosotros nos hemos mantenido con ese perfil independiente, haciendo las actividades que podemos y nuestra infraestructura la hemos construido paso a paso. No tenemos una librería al uso, no tenemos un cine al uso, usamos las salas de manera interdisciplinarias y eso nos ha servido para relacionar todas nuestras actividades.
Vendemos libros que producimos, pero también de segunda mano, porque la gente se ha volcado ya que encuentra un espacio donde donar sus libros y sabe que esa segunda vida de los libros, tendrá una repercusión cultural.
Por nuestra independencia, no tenemos un cronograma o exigencia de calendario, pero improvisamos lo justo. No es tan fácil gestionar más de cien actividades anuales.
Además, hemos ido profesionalizándonos cada vez más, tenemos a muchas personas que colaboran y en su mayoría son de fuera, traen una visión propia y su aporte creativo. Nuestra entidad es muy participativa, abrimos esa posibilidad porque como migrantes no siempre tenemos el espacio. Entonces la asociación y ahora la editorial cubren esa necesidad, de ofrecer a escritoras y artistas de otros países un espacio donde desarrollar su talento.

Me imagino que la asociación tiene una incidencia importante en el barrio
Sí, eso es lo más bonito, yo creo que tiene que ver con esa decisión de reivindicar el espacio y tener más presencia en el barrio. Cuando dejo el periódico, me concentro en estar presente en el asociacionismo y las mesas de cultura del barrio. En todo lo que pueda estar estoy y eso me hace tener una presencia; porque he participo como vocal en la coordinadora de actividades del barrio, desde 2014 hasta este año que lo he dejado porque ya no me da la vida; si se presenta un programa de cultura en Montjuic allí estamos; si se presenta algo en El Molino ahí vamos.
Entonces, en 2023 el distrito, al ver que gestionábamos muchas cosas en el barrio y que había mucha movida desde la asociación, nos hizo el encargo de coordinar la 10a Muestra de Talleres Abiertos de Arte y Artesanía del Poble-sec y entonces reunimos a más de cien artistas y artesanos de todas las disciplinas. Hicimos una página web, una exposición, nos reunimos con el Centre Cívico El Sortidor, el Centro Cultural Albareda, la Asociación de Comerciantes, el Consell de Cultura Tradicional i Popular del Poble-sec y realizamos una muestra colectiva. Hicimos recorridos artísticos por el barrio, pero lo más importante es que logramos elaborar un censo con todos los artistas del barrio. Recorrimos todas las calles del barrio y descubrimos que hay muchos y muchas artistas y les invitamos a unirse en una página web y la mantenemos desde entonces: www.interart.com.
Entonces eso también nos dio más presencia y logramos una incidencia en el barrio, en la ciudad y también para los propios artistas, que han utilizado esta web para dar a conocer su arte. Desde el Ayuntamiento nos felicitaron por llevar a cabo la gestión y por los resultados obtenidos. Al año siguiente nos dieron una subvención que nos permitió repetir el esquema sobre la base que ya teníamos, se hizo la jornada de puertas abiertas, actualización de la web. El 2025 también lo hicimos; pero este 2026 ya lo dejamos porque es mucho trabajo de gestión. Si bien hay una subvención, nosotros ponemos el doble y además el esfuerzo que damos como entidad. Yo estoy muy agotada, en el sentido de trabajar en muchas actividades diversas. He decidido concentrar mis esfuerzos en escribir y en la editorial.
¿Cómo ves el futuro del papel? ¿La gente aún busca libros físicos?
Estamos cansados de las redes, pero no se vuelve al papel, nunca se dan pasos atrás; aunque yo soy una romántica del papel, me gustan los libros físicos, los disfruto y creo que mucha gente se ha dado cuenta de la importancia del libro.
La pandemia fue muy positiva para nosotros. Aunque nos causó mucha incertidumbre, para la librería fue un impulso porque cuando permitieron abrir tuvimos un repunte porque la gente quería leer, luego volvimos a estabilizarnos. En 2021 nos quedamos solos y ya no tuvimos la rotación que antes conseguíamos colaborando con el Llibre Solidari.
Por otra parte, las obras que se están realizando en la calle nos perjudicaron, como a muchos comercios. Incluso, estábamos a punto de cerrar la librería, no lo hicimos porque la gente sigue aportando y porque el equipo, coordinado por una de mis hijas, aprovechó para apoyarnos en la gestión.
Queremos recuperar el espacio de la librería porque es importante tanto para quienes donan los libros como para los que compran, porque hay demanda aún. A nivel de ciudad hay muchas librerías de segunda mano. A veces pienso que no se lee tanto no porque no se quiera, sino porque el libro es caro, entonces esta es una posibilidad de darle una segunda, tercera o cuarta vida al libro y que la gente pueda acceder a la cultura mucho más fácilmente.
En ese sentido ¿La editorial tiene posibilidades?
Soy una apasionada de los libros y me gusta la tarea. Nuestra editorial es pequeña, nace con la misma filosofía que la asociación: dándole voz a quienes no pueden obtenerla por otros medios, dándole la oportunidad sobre todo a las escritoras de publicar. En la relación de publicaciones pesa más el varón, entonces buscamos estimular que tengamos más libros escritos por mujeres. Aquí se hace un taller de escritura, clubs de lectura, con los que se promueve a las mujeres para que publiquen. Si encuentro a una poeta y me dice que tiene un libro ya ni lo dudo. Me interesa abrir el canon literario, tanto a nivel de publicación como a nivel de escritura literaria, porque siempre son las mismas voces de quienes han tenido oportunidades y las que no, no se escuchan. Entonces nuestra editorial va en ese sentido.
Como hemos propiciado la internacionalización de nuestras publicaciones nos ha permitido darnos cuenta de que sí hay venta de libros, hay posibilidad de venderlos, que, quizá, lo que necesitamos es más promoción, presencia en redes y estímulos.

A veces el problema de publicar es la distribución.
Nosotros hacemos un híbrido, primero una edición muy cuidadosa, bonita atractiva, y la apuesta por las escritoras. En cuanto a los canales de venta, nosotros no la jugamos por los canales tradicionales porque no tenemos capacidad. O sea, nos presentamos en las ferias y mercadillos, hacemos presencia en librerías ya que tenemos una red de librerías amigas que nos permiten vender libros, hemos hecho contacto también con el market place de la Casa del Libro. O sea, relaciones, para que nuestros autores y autoras, que no tienen acceso a la gran industria editorial, puedan tener un espacio, con tirajes que son muy ajustados.
Estuve en la feria de Buenos Aires este abril, y había filas para comprar el libro de una autora de 21 años que escribe literatura romántica, pienso que si había filas para comprar ese libro es que la gente está leyendo. Lo que pasa es que debemos saber qué está leyendo y aportar otras visiones. A todos nos gustaría vender nuestros libros masivamente, pero si publicas un libro, estoy segura de que tienes una red que quiere saber qué escribes y cómo escribes. Por ejemplo, a partir de mi libro “Diosas, creadoras del universo”, surgió una bonita red de mujeres.
La inteligencia artificial qué representa para ti y tu actividad
Pienso que es una de las herramientas más importantes de los últimos años, tanto como el móvil. A veces, estamos aprovechándola bien y en otras de la manera más desagradecida posible. Por ejemplo, a través de las redes hay mucha información, pero, ¿qué leemos?, ¿qué buscamos? Pienso que bien utilizada puede reemplazar de alguna manera a la escritura, pero no al escritor o escritora. La Inteligencia artificial no es buena sin la inteligencia natural, la cual debemos desarrollar.
Ya acabamos, no puedo más que decir: ¡Qué energía tienes!
Ja, ja, ja. Tengo muchos y variados intereses, pero ahora quiero centrarme más en escribir, tengo tres libros casi concluidos. No me he dedicado a ellos por estar haciendo otras cosas. En realidad, no me dedico mucho a mí misma, es lo que nos pasa a las mujeres generalmente, creo que hay una inseguridad inicial de si lo estoy haciendo bien, si estoy a la altura de lo que demanda la gente. Con los años, no obstante, se da una cuenta de que lo importante es hacer, ya después vendrán los críticos.
Me siento a gusto con lo que hago, pero quisiera tener un poco más de distancia para poder revalorar la experiencia. Pienso que nuestra experiencia es un legado para los que continuarán, pues cada vez cobro más conciencia de que somos finitos.
Finalmente, eso es lo que queremos todas las mujeres, asumir que tenemos derecho a existir aquí y en donde queramos.