
Por Victoria Hita
Noemí Fernández Navarro es una jurista comprometida con la inclusión social del pueblo gitano. Licenciada en Derecho por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), trabaja en la delegación en Catalunya de la Fundación Secretariado Gitano (FSG) desde abril de 2024. Su labor principal consiste en combatir estereotipos y promover la no discriminación en todas sus formas. Noemí ha trabajado y ha colaborado en diversas entidades gitanas, combinando su experiencia como joven gitana, estudiante y profesional del Derecho. También ha participado en proyectos de investigación en varias universidades y es formadora en mediación y antirracismo.
¿Cómo funciona la entidad en las diferentes comunidades?
La Fundación Secretariado Gitano desarrolla su labor en catorce comunidades autónomas, con 73 sedes y actuación directa en 83 localidades de España. Contamos con un equipo de más de 1.300 personas profesionales, gitanas y no gitanas, comprometidas con la igualdad y la inclusión. En Cataluña, además de nuestra sede principal en Barcelona tenemos otra en Sabadell y estamos también en Terrassa, en colaboración con las oficinas de Fomento. Esta implantación nos permite atender de forma próxima y personalizada las realidades de cada territorio.
¿Cuál es, concretamente, tu papel en la Fundación Secretariado Gitano?
Me incorporé en 2024, coincidiendo con el lanzamiento del programa Igual Trato, creado para combatir la discriminación hacia las personas gitanas y garantizar sus derechos. Está formado por once profesionales del Derecho -hombres y mujeres gitanos- que trabajamos de forma coordinada en diferentes comunidades. Nuestra labor incluye acompañar, asesorar y empoderar a las personas gitanas para que identifiquen la discriminación que sufren y actúen frente a ella, ya sea mediante la mediación, escritos de queja, denuncias o litigio estratégico.
¿Qué objetivos tiene el proyecto Igual trato?
Sensibilizar, capacitar y acompañar ante casos de antigitanismo, pero también realizamos formaciones y acciones de concienciación, no solo con la población gitana, sino con agentes clave como profesorado, personal de la administración, empresas y con la sociedad en general. Creemos que la lucha contra la discriminación requiere implicar a todas las partes.
¿Cuántos casos se denuncian cada año?
No siempre llegan a juicio o denuncia formal. A veces, una carta de queja o una publicación en medios basta para frenar la discriminación. Entre el 15 y el 25 de septiembre, solo en Cataluña, hemos atendido cuatro casos de antigitanismo. En 2023 se registraron 4.603 casos de discriminación en el conjunto de España, según nuestro informe anual, y el informe 2024 se presentará en noviembre en Sevilla. En la Fundación creemos que documentar el antigitanismo es clave para mostrar la realidad y dar pasos hacia la igualdad efectiva de las personas gitanas.
¿Igual trato es vuestro proyecto principal?
El proyecto más amplio es Acceder, centrado en formación y empleo, y que facilita la incorporación de la población gitana al mercado laboral como vía de inclusión social sostenible.
¿Encontrar trabajo es el reto más importante al que se enfrenta una persona gitana? ¿O es el acceso a la vivienda?
Los retos más importantes van más allá del trabajo o la vivienda: tienen que ver con la igualdad de oportunidades desde la infancia. Hasta 1986 hubo escuelas segregadas, llamadas escuelas puente, donde estudiaban exclusivamente niños gitanos. Este pasado condiciona la situación actual: solo entre el 1% y el 2% de la población gitana accede a estudios universitarios.
No hace tanto, 1986…
Nací en 1987. Si mis padres se hubiesen encontrado con ese panorama, no hubiera ido al colegio con normalidad. Además, en las aulas no se explica la historia ni la cultura gitana; se dan situaciones y comentarios antigitanos… Aun así, gracias a programas como el Promociona, que acompaña al alumnado gitano, y de actuaciones de las instituciones como el Pla Integral del Poble Gitano y el acceso universitario para mayores de 25 años, se han abierto nuevas oportunidades educativas.
Tras la educación, ¿el siguiente reto es el mundo laboral?
En el ámbito laboral persisten prejuicios que llevan a personas gitanas a ocultar su identidad para poder trabajar. Es inaceptable tener que renunciar a la propia identidad étnica para conseguir empleo.

¿En qué otros sectores incide el proyecto Igual trato?
Con el acceso a la vivienda pasa lo mismo. Cuando llamas a una inmobiliaria, si eres gitano y telefónicamente pasa desapercibido, es decir, no te identifican con lo que creen que es un acento gitano, o hablas en catalán y te atienden, pasas el filtro. Pero luego, cuando te ven, casualmente el piso ya no está disponible. Sucede tanto en el alquiler como en la compraventa. Son prácticas discriminatorias encubiertas que seguimos denunciando.
¿Y qué se hace en estos casos?
A día de hoy, aún cuesta que personas gitanas se acerquen a una comisaría a denunciar, ya que históricamente hemos sido los perseguidos. Cuando nos llega una persona con un caso de antigitanismo, se analiza y se le informa de las posibles actuaciones que puede llevar a cabo, que van desde la interlocución con el agente discriminador, la mediación, la conciliación, las cartas de queja, las denuncias al Defensor del Pueblo, los escritos en vía administrativa, hasta el acompañamiento a abogados o abogadas o, excepcionalmente, el litigio estratégico. Dejamos claro que no es imprescindible la denuncia si no se quiere, pero sí es una herramienta que hay que usar para combatir el antigitanismo.
Otro de los programas de la Fundación es el proyecto Calí, destinado a mujeres gitanas. ¿En qué consiste y cómo se eligen las zonas donde se desarrolla?
Vamos donde sabemos que hay necesidades o donde hay demandas de formación y empleo. La formación se pacta con las participantes. Por ejemplo, imagen personal, cocina, creación de eventos… El objetivo es fomentar la autoestima y la confianza con las mujeres para que cada participante pueda desarrollar un proyecto personal. Si una persona quiere crear una empresa de catering, la derivamos a una técnica de autoempleo. De esta manera, ofrecemos una atención integral. Hasta ahora, hemos trabajado en Torre Baró, en Porta, en el Besós, en Montcada, entre otros barrios y ciudades.
La visión que se tiene del pueblo gitano se alimenta de estereotipos. ¿Por qué se desconoce tanto la realidad?
La visión estereotipada del pueblo gitano se mantiene por desconocimiento histórico y cultural. Somos un pueblo diverso, con tradiciones y realidades muy distintas. Nuestra historia, que incluye persecuciones y el intento de exterminio durante el Porrajmos, -el Holocausto gitano en la Segunda Guerra Mundial-, casi no se estudia en escuelas ni se presenta en medios de comunicación. En la anterior legislatura, por ejemplo, el Congreso contó con cuatro diputados gitanos y gitanas en las Cortes Generales y, actualmente, tenemos a la primera diputada gitana en el Parlament de Catalunya, Susana Martínez Heredia. Son figuras que tenemos que reconocer.
¿La conmemoración de los 600 años de la llegada del pueblo gitano a la península este 2025 puede ayudar a visibilizar la historia y la realidad de vuestro colectivo? De hecho, 2025 ha sido declarado Año del Pueblo Gitano.
Queremos aprovecharlo para promover el conocimiento y visibilizar nuestros logros, retos y aportaciones durante estos 600 años. La Fundación inició las celebraciones en diciembre de 2024 con un acto centrado en la interculturalidad y las cerrará el próximo mes de diciembre también con otro sobre esta cuestión. Además, ha creado la exposición itinerante 600 años del pueblo gitano. Una historia compartida, para exhibirla en distintos espacios y disponible en nuestra web. Por su parte, la Generalitat ha inaugurado la muestra El pueblo gitano de Catalunya: historia y cultura, que estará en el Museu d’Història de Catalunya hasta agosto de 2026. Son pasos importantes para salir del silencio y situar nuestra historia donde merece estar: en el espacio público y en la memoria colectiva.