Esto también es violencia: Lo ominoso de la rabia feminista

Esto también es violencia: Lo ominoso de la rabia feminista

Julie Go – FFJM (Forum Femmes Journalistes Mediterranée)

En psicoanálisis existe un concepto para nombrar la sensación de inquietud y angustia que surge cuando algo familiar se vuelve extraño y perturbador, revelando aspectos ocultos que despiertan un miedo primitivo. El Unheimliche en alemán, l’inquiétante étrangeté (la inquietante extrañeza) en francés o lo ominoso en castellano. Y el feminismo francés está envuelto en esto.

Cada 8 de marzo (día de los derechos de las mujeres), cada 25 de noviembre (día de la lucha contra la violencia hacia las mujeres) la situación está peor. Cada vez hay más incitación a la violencia de parte de feministas queers hacia feministas no queers. Pero en Francia desde hace uno o dos años hay algo incómodo en esta violencia: ahora afecta a mujeres de extrema derecha y es incómodo porque no quiero apoyar las ideas de estas mujeres pero no creo que llamar a silenciarlas sea adecuado.

Históricamente hubo dos tendencias feministas en Francia: una favorable a la prostitución, al velo y a la identidad de género; y otra que era más secular y crítica con la prostitución. Con el auge de la identidad de genero, la violencia se fue fuera de control ya que estaba permitido agredir físicamente a mujeres que criticaban esta ideología y no estaba «permitido» hablar con una “terf” (una mujer que piense que ser mujer no es un sentimiento). Una feminista que era considerada “cerca de una terf” podía ser considerada como neutral frente a la opresión terf o «putófoba» y así ganaron la batalla. Pero con un coste: la debilitación del feminismo francés. Conocí los inicios del movimiento queer cuando tenía 18-19 años y no era tan dogmático, querían vivir de un cierto modo y no obligar a todo el mundo a vivir como ellos.as. Hablaré de neo-queers para designar a este movimiento que es a la vez autoritario y totalmente absurdo, ya que actúa como auxiliar de policía privado para militantes cuya “opresión” consiste en decir que están oprimidos.as. Un grupo de militantes que están dispuestos.as a hundir los movimientos feministas y la izquierda por puro narcicismo individual. Un grupo de militantes caracterizados.as por su vacío intelectual y existencial absoluto.

Y desde hace uno o dos años, hay un auge de mujeres que se definen como feministas nacionalistas que solo critican la violencia sexual cuando está hecha por inmigrantes. Y las neo-queers están llamando como nunca a “matarlas”. Y es ominoso porque no dudo que estas mujeres de extrema derecha harían lo mismo si pudiesen y sus ideas me parecen manipuladoras…. y, por otro lado, ¿por qué las neo-queers están tan obsesionadas con matarlas? Porque nos quieren matar a nosotras. Quieren ser la única voz del feminismo embriagando a jóvenes sin que puedan escuchar los matices o nuestro punto de vista.

Pero yo me pregunto, las neo-queers pro identidad de género que están acelerando el auge de la derecha con la ambición de quedarse como única alternativa, ¿realmente creen en lo que simulan defender? O más bien, quiero preguntar a estas mujeres: ¿de verdad pensáis que no puede haber razones para no querer definir a una mujer como cualquiera que diga serlo, incluso en caso de agresión sexual? Claro, nos decís que «también hay mujeres CIS predadoras», pero ¿de verdad creéis que esto no lo sabemos?

¿De verdad creéis que no hay razón de pensar que la normalización de la prostitución supone un incremento de la demanda y, por lo tanto, un incremento artificial de la oferta, un incremento hecho vía la manipulación de adolescentes? Sé que su «argumento» es que cualquier desacuerdo es enfermedad mental y victimización. ¿De verdad no pensáis que también fue lo que se dijo sobre los disidentes en la Unión Soviética, por ejemplo? No se puede ser tan tonto; será entonces que fingís tener estas ideas por otras razones que tienen que ver con la ambición profesional en el sector cultural. Por cierto, un sector muy competitivo donde preformar creencias de lujos da puntos y permite eliminar la competencia vía la cultura de la cancelación.

El concepto de mala fe viene del latín mala fide (mala lealtad). Esta locución ya se utilizaba en el derecho romano antiguo para calificar a una persona que actúa a sabiendas de manera desleal, deshonesta o con la intención de engañar. Se opone a bona fide (de buena fe), que designa a alguien que actúa con honestidad y sin intención de perjudicar.

El objetivo del feminismo no es el derrocamiento del falso feminismo neoliberal sino la lucha contra la opresión de las mujeres, contra los feminicidios, contra las esterilizaciones forzadas, contra los embarazos forzados, contra las violaciones -sean conyugales o no-. Pero con el auge de una extrema derecha no feminista sino femenina, no podemos esperar más, no podemos tener pedagogía hacia gente que son de mala fe.

¿Por qué entendéis que ya no tenemos paciencia?