La participación femenina en las elecciones municipales del Líbano: Entre desafíos y aspiraciones

La participación femenina en las elecciones municipales del Líbano: Entre desafíos y aspiraciones

Nariman Chamaa, periodista y activista. Presidenta de Donia for Sustainable Development (ONG)

Las elecciones locales: Un nuevo capítulo entre desafíos
Después de repetidos retrasos Líbano finalmente celebró sus elecciones municipales para elegir al “Mukhtar” (representantes locales) el pasado mayo. Aunque la representación femenina haya mejorado ligeramente en los consejos municipales, su presencia en las elecciones sigue siendo excepcionalmente baja. Algunos municipios han experimentado un descenso marcado en el número de mujeres ganadoras, sin elegir a una sola mujer por primera vez en dos décadas.

El financiamiento electoral y apoyo partidario: Un terreno desigual
El respaldo financiero sigue siendo un factor decisivo para las elecciones libanesas, lo que pone a las candidatas en una clara desventaja. Muchas mujeres carecieron de respaldo partidario y apoyo económico, dificultando su visibilidad en los medios e influencia de campañas políticas. Sin cuotas de género lograr una representación equitativa sigue siendo un desafío constante.

Las estadísticas reflejan la realidad
Datos recientes subrayan los obstáculos persistentes que enfrentan las mujeres en la gobernanza municipal:
• Número de candidatas en elecciones municipales: 2591 de un total de 21.544, representando el 12,02% del total, en comparación con el 7,2% en 2016.
• Porcentaje de mujeres ganadoras: 10,37% del total de candidatos frente al 5,4% en 2016.
• Municipalidades con ninguna representación femenina: Aumentaron de 79 en el 2016 a 85 en 2025, lo que resalta las disparidades regionales.
• Número de candidatas en cargos de Mukhtar: 312 de un total de 12.890, representando solo el 2,42% del total de candidatos.

Alcaldesas y uniones municipales
Aunque el número de alcaldesas se duplicó desde 2016 -aumentando de 9 a 18- todavía representan tan solo el 1,7% de los 1.020 alcaldes en el Líbano. Además, ninguna mujer fue elegida presidenta de una unión municipal, lo que refleja las continuas dificultades para acceder a cargos de liderazgo de alto nivel.

Retrasos electorales: ¿una bendición o demora?
Desde 2019, los constantes aplazamientos alteraron la dinámica electoral desproporcionalmente impactando a las candidatas. Mientras algunas aprovecharon el tiempo extra para fortalecer sus campañas, la decisión repentina de celebrar elecciones generó obstáculos logísticos que limitaron la capacidad de las mujeres para formar alianzas y negociar políticamente.

Reformas legales: Proceso, pero insuficiente
En abril de 2025, una nueva directiva permitió a las mujeres casadas postularse en su ciudad natal o en la de su esposo, marcando un gran paso hacia la eliminación de una restricción electoral histórica. A pesar de que la medida otorga más flexibilidad, sigue siendo una solución parcial. Una reforma real debe permitir a todas las personas candidatas -sin importar su género- que puedan presentarse en su actual lugar de residencia y no solo en su lugar oficial de registro, reduciendo así la influencia familiar y tribal en las elecciones. Además, implementar una cuota estructurada de mujeres es esencial para lograr una representación significativa y asegurar que las candidatas tengan una oportunidad justa ante un sistema históricamente dominado por hombres.

Barreras estructurales y culturales que enfrentan las mujeres
Mas allá de los obstáculos financieros y políticos, persisten desafíos sociales y sistémicos más profundos:
• Dudas al momento de postularse por miedo al fracaso o por ambientes políticos poco acogedores.
• Redes políticas débiles sin el respaldo de partidos influyentes o comunidades.
• Influencias rurales y tribales favorecen a candidatos masculinos ante las candidatas femeninas.
• Ausencia de cuota de género, que mantienen a las mujeres en una desventaja estructural.

Futuras Perspectivas: ¿qué es lo que sigue?
De cara a las elecciones parlamentarias de 2026, el impulso por una mayor participación femenina cobra fuerza. Las crecientes demandas por cuotas de género y un discurso político en evolución sobre la inclusión femenina ofrecen esperanza por avances significativos – si se logra asegurar el apoyo financiero e institucional.
Mayo de 2025 no ha sido el momento de transformación que las activistas esperaban, pero ha marcado un gran paso en la lucha por el empoderamiento político de las mujeres. El camino por recorrer aun es largo, pero hoy está más claro que nunca.