«La maté. Lo hice para salvar a mis hijos»

«La maté. Lo hice para salvar a mis hijos»

Alba Kepi, presidenta de AMMPE – Italia

Quien habla es Nikollaq Hudhra, albanés de 55 años. Su esposa Gentiana Hudhra, diez años más joven, que había tratado de liberarse de una relación violenta fue asesinada a puñaladas por su exmarido y padre de sus dos hijos: el asesinato tuvo lugar en pleno centro de Tolentino, en la provincia de Macerata, en el centro de Italia.

La víctima fue apuñalada varias veces con un cuchillo de cocina, ante la mirada de todos los transeúntes, que no pudieron hacer nada. La tragedia se consumó en pocos instantes. El hombre esperó la llegada de la policía y se entregó sin oponer resistencia.

El tema del feminicidio en Italia, en particular entre las mujeres emigradas, plantea cuestiones cruciales sobre el papel del Estado, la vulnerabilidad de las mujeres extranjeras y la necesidad de respuestas sistémicas. El feminicidio nunca es un crimen pasional, sino un crimen social, resultado de una cultura aún impregnada de desigualdad de género. Cuando la víctima es una mujer extranjera, los riesgos aumentan y la protección se vuelve aún más difícil.

El Estado y el feminicidio: papel y responsabilidad
El Estado italiano ha introducido varias leyes para combatir la violencia de género, entre ellas la Ley sobre el feminicidio (Ley 119/2013), cuyo objetivo es reforzar las medidas cautelares contra quienes cometen violencia doméstica y prevé sistemas de protección para las víctimas; el Código Rojo (Ley 69/2019) para acelerar los tiempos de intervención en caso de denuncia por violencia e introduce nuevos delitos como la “pornografía por venganza” y la desfiguración permanente. Por último, el Plan Estratégico Nacional contra la Violencia hacia las Mujeres (2021-2023), que se centra en la prevención, la protección y el apoyo económico.

Sin embargo, persisten los problemas: los plazos siempre demasiado largos entre la denuncia y la intervención concreta, la insuficiencia de los centros antiviolencia (a menudo mal distribuidos o con financiación insuficiente), la falta de formación adecuada de las fuerzas del orden y las dificultades de acceso a los servicios por parte de las mujeres extranjeras por motivos lingüísticos, culturales o legales son los más evidentes.

Mujeres víctimas de feminicidio
En el 2024, 109 mujeres fueron asesinadas en Italia; 59 de ellas por sus parejas o exparejas.
Más del 65 % de los feminicidios se producen en el ámbito doméstico.
La edad media de las víctimas oscila entre los 40 y los 55 años.
En muchos casos, la víctima ya había presentado una denuncia, pero sin el seguimiento adecuado.

Perfiles típicos de las víctimas:
Mujeres en proceso de separación (uno de los momentos más peligrosos).
Mujeres económicamente dependientes de su pareja.
Mujeres sin red familiar o social de apoyo.
Mujeres extranjeras en condiciones de aislamiento o marginación.