La transformación del fútbol femenino en Marruecos

La transformación del fútbol femenino en Marruecos

Zoubaida El Fathi, periodista
Foto: La periodists con su hija en un campo de fútbol

Hasta hace pocos años, la presencia de mujeres en los recintos futbolísticos en Marruecos era casi inexistente. El fútbol femenino se consideraba un asunto menor, restringido al ámbito nacional y sin repercusión mediática ni económica.

Todo cambió con la organización de eventos de alto perfil como la Women’s Africa Cup of Nations (WAFCON) en 2022, y especialmente con la participación histórica de las Leonas del Atlas en la Copa Mundial Femenina de 2023. Durante la WAFCON 2022, más de 60.000 personas asistieron a la final disputada en Rabat, marcando un récord continental. Este éxito generó un cambio gradual de mentalidades, despertando el orgullo nacional y posicionando a las futbolistas como figuras públicas.

Esta transformación también se reflejó en las gradas: espacios antes dominados por el público masculino se convirtieron en estadios más «familiares», con zonas mixtas, espacios especiales para mujeres y mayores controles de seguridad.

Mujeres en las tribunas: ¿acercamiento o excepción?

El Mundial femenino y otros torneos continentales marcaron un hito: mujeres viendo partidos en vivo, no solo en cafeterías o desde casa. «We are born with the football culture and there is equality». Durante Qatar 2022, las mujeres ocuparon también roles de analistas y comentaristas.

Sin embargo, esta presencia no se ha generalizado. En partidos locales importantes, como los clásicos entre Raja y Wydad, la afluencia femenina sigue siendo limitada. Muchas mujeres prefieren no asistir por razones de seguridad, debido al temor a peleas, acoso o empujones.

Especialistas subrayan la urgencia de implementar normas claras, reforzar la seguridad y establecer zonas específicas para mujeres y familias.

El cambio institucional: políticas que abren espacios

La Royal Moroccan Football Federation (FRMF) ha sido clave en este cambio. En 2016, lanzó el Plan de Desarrollo del Fútbol Femenino, que incluyó:

– Aumento del presupuesto de 3.000 USD anuales por club a 650 millones de dirhams.

– Creación de una liga profesional en 2020; los salarios de primera división pasaron de 500 a 3.500 dirhams por mes.

– Impulso de escuelas deportivas, formaciones para entrenadoras y clubes como AS FAR, campeón nacional y ganador de la Champions femenina de la CAF.

También se han implementado medidas de seguridad en los estadios y formación para el personal de control, fomentando un ambiente más acogedor para las mujeres.

A pesar de los avances, los prejuicios persisten. En octubre de 2024, en redes sociales circuló una campaña bajo hashtags como «No a las mujeres en las gradas», que afirmaba que los estadios eran entornos inapropiados para ellas. La respuesta fue una ola de rechazo en defensa del acceso igualitario y de la necesidad de mejorar las condiciones de seguridad.

Estas tensiones reflejan el conflicto entre una parte de la sociedad que desea conservar espacios «tradicionales» masculinos y otra que lucha por el reconocimiento y la igualdad de derechos.

El éxito de las Leonas del Atlas, finalistas en la WAFCON y participantes en el Mundial de 2023, amplificó la visibilidad femenina. Imágenes de mujeres coreando sin cubrirse el rostro se viralizaron, simbolizando una nueva era.

Sin embargo, testimonios en foros como Reddit revelan que persisten los temores familiares y los riesgos. El gran reto es transformar los estadios en un lugar seguro y respetuoso, donde las mujeres se sientan como en casa.

Y hacia estadios inclusivos se recomiendan

  1. Seguridad y accesibilidad
  2. Campañas de sensibilización
  3. Educación de la afición masculina
  4. Visibilidad mediática: destacar a mujeres, como la árbitra Bouchra Karboubi, en roles diversos (entrenadoras, periodistas, dirigentes), como modelos a seguir.

La presencia femenina en los estadios marroquíes ha dejado de ser una excepción. Las grandes competiciones han demostrado su potencial, pero el camino hacia la igualdad plena está lejos de completarse.

El reto ya no es solo atraer mujeres a los estadios, sino protegerlas, acompañarlas y garantizar que el fútbol sea un espacio de orgullo compartido. La afición femenina no solo está llegando: está exigiendo su lugar. Y ese lugar debe consolidarse, partido tras partido.